Ciudad de México; 08 de diciembre de 2025. La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo respondió con dureza a las críticas del Partido Acción Nacional (PAN) contra la reforma hídrica, calificándolas de “una total ignorancia” y asegurando que la nueva Ley de Aguas Nacionales no afecta ninguna concesión existente.

Durante su conferencia matutina, Sheinbaum explicó que el propósito de la ley es “poner orden” en las concesiones y garantizar el acceso al agua como un derecho, no como mercancía. Aclaró que los permisos vigentes se respetan, y que lo que se busca es evitar abusos como la venta indiscriminada de derechos o su mal uso.

Según la presidenta, la polémica alrededor de la iniciativa proviene de quienes “tienen muchas concesiones, legales o ilegales, y quieren conservar privilegios”, mientras el objetivo real del cambio es transparentar el sistema y proteger el recurso hídrico. 

Añadió que la reforma incluye mecanismos para la transmisión legal de derechos entre familiares o herederos, buscando garantizar que agricultores y pequeños productores no pierdan sus accesos al agua por trámites burocráticos.

Por su parte, legisladores del PAN —como el senador Mario Vázquez Robles— mantuvieron que la ley representa una amenaza al derecho a la propiedad y al patrimonio de millones de campesinos, pues advierten que la concentración del agua en el Estado podría perjudicar la autonomía del campo.

El debate ha generado movilizaciones de productores agrícolas en varias entidades, quienes temen que la ley impida heredar o vender tierras con derechos de agua, y que en su lugar la asignación quede sujeta a criterios discrecionales del gobierno.

Frente a esta controversia, el gobierno señaló que la reforma busca combatir el acaparamiento y la extracción ilegal del líquido, así como garantizar que el agua llegue a zonas urbanas y rurales con déficit, priorizando el abastecimiento humano y agrícola.